Los pelos de punta, el corazón a mil, las piernas le tiemblan y su cabeza está, literalmente, perdiendo el norte. Le pide que dé un paso, que se acerque más, aún más, un poco más. "Ponte aquí, a un centímetro de mi." No llegan a tocarse y aún así, se pueden sentir. Ella cierra los ojos, está nerviosa, solo quiere ser besada. Tú no te mueves, te quedas quieta, inmóvil. Su mente te llama a gritos, emplea el poder de la atracción.
Se rinde y te mira, te reclama. Tú estás con los nervios a flor de piel, a punto de abalanzarte sobre ella. Te guiña un ojo y lo confiesa al fin, te dice "ven" y te abraza como si fuera la última vez. Piensas en que la necesitas, en lo que significa para ti y al escuchar tus pensamientos, no duda, comparte un ‘TE QUIERO’. Parece sincero, va directo al corazón.
Es entonces cuando se abre la caja roja que dice: “Bienvenido al mundo del amor, disfruta cada momento de la experiencia. Gracias”.
Es entonces cuando se abre la caja roja que dice: “Bienvenido al mundo del amor, disfruta cada momento de la experiencia. Gracias”.
Le agarras la mano, se la conduces hacia a tu pecho y dejas que perciba la reacción, que note como se aceleran tus latidos. Se sonroja, desvía la mirada. Bailemos, dice, y suena la canción.
[ Esto es sobrenatural! ]

1 comentari:
Uffff! que bonic! sempre em deixes de pedra. M'encanta el què expliques i com ho expliques.
Patonets!
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