
Después de todo empezó a recordar, a sentirse culpable, no sabia bien bien el porqué pero pensó que en ese momento era lo mas adecuado ya que sus actos no habian sido los más apropiados, ni los "normales", adicionales, en todo caso clásicos o tal vez nada rutinarios. Notaba que algo habia cambiado, que estaba cambiando y sentia extrañas sensaciones que recorrian su cuerpo y la aungustiaban. Compartió con los suyos lo que le estaba pasando y estos mostraron indiferéncia ante la situación. Esto le sirbió para darse cuenta que no era tan malo todo cómo se habia creido, que el echo que producia la tortura en su interior era una cosa sin importancia para la gente que de verdad queria, por ese motivo decidió no alterarse, dejar de sentirse culpable y no intentar cambiar nada, seguir con ese algo que en el fondo le gustaba pero que queria detestar por miedo al pensar de los demás.
[No hay que darle más vueltas, es por amor al arte.]

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