Sintió un ligero mareo y calló desplomado al suelo. Se levantó y ese sitio le resultaba familiar, algo acogedor... Debía admitir que desprendía un encanto peculiar, así que empezó a caminar por aquel precioso sendero lleno de flores casi marchitas, un poco secas. En ningún momento pensó que el paisaje fuera feo, sino al contrario, se centro en como hacerlo más bello. Se dijo así mismo: - "Algo me dice que antes de cambiar este lugar he de retenerlo en mi recuerdo tal y como lo encontré”. El chico mira a su alrededor, no pierde detalle.
Empieza a arrancar la hierba de raíz y siente que cada estirón produce un pinchazo dentro de su corazón, como si algo le atravesara muy dentro y no le dejara seguir. Este echo no lo para, él sigue, no se detiene. De pronto ve como los brotes se le deshacen en la mano, como se convierten en pólvora, pólvora que se extiende por todo el lugar, que hace renacer todo lo que estaba apunto de morir, que mueve todos los gira-soles de la zona hacia el sol para llenar el sendero de vida. Queda perplejo ante la situación, sin saber que decir ni hacer, sin entender aquel suceso ¿imposible?. Queda anonadado, como aturdido.
Despierta de un desfallecimiento, de un sueño irreal al escuchar los aporreos de la puerta. Se levanta con dificultad, con una lágrima deslazandose por su mejilla y una sonrisa impregnada en la cara, se sienta en el sofá y comienza a pensar en todo lo que ha pasado, en el significado que puede tener, de lo que puede aprender...
Se plantea una posible opción: el sendero podría representar la vida que llevaba antes del desmayo; la pólvora, que algo o alguien puede ser el motivo de un gran cambio a mejor, sufriendo consecuencias, claro, como los pinchazos de corazón, para hacernos ver de que incluso con adversidades se puede llegar a algo mejor, tan solo pasando de todo, no dando importancia a nada.
Mientras hacia esta reflexión tan verídica como la vida misma, se había aislado por completo de la realidad sin escuchar los golpes de aquellos energúmenos de fuera. Estos consiguieron echar la puesta abajo. Entraron y la respuesta de aquel chico fué: - “Acabo de despertar de un maravilloso pero imposible sueño que me ha enseñado mucho, ¿que deseaban?”
...Con esto quiero decir que nada es imposible y que todo sucede por alguna razón, razón que no hay porqué ignorar.

1 comentari:
Foto por Carlos Rincón
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