Niña de ojos miel, tu que lo tienes todo, tu que te encaprichas de aquello que ves imposible, tu que eres capaz de enamorar con tan solo una mirada. Tu, dime que has hecho conmigo, explícame cómo me has conseguido hechizar, cuéntame esa manera de cautivar.
Es típico de la infancia el querer lo que pertenece a los demás, pero después de todo nada importa, una vez conseguido el objetivo ya no tiene valor aquello que era ajeno porque por el momento es de propiedad.
No importa el esfuerzo, tampoco los daños y cambios producidos en tiempos anteriores. No importa nada, solo el pensar en uno mismo y nadie más. Tener satisfacción de poder.

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Foto por Carlos Rincón
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