
Esto es lo que pienso cada vez que me voy a tientas a la cama después de apagar la luz al otro lado de la habitación, que quizá todavía no haya superado la niñez. Y es que no me gusta la oscuridad, aunque me conozca el antro de memoria temo por toparme con algo inesperado en el camino de la luz a la cama. Me voy corriendo para llegar antes y poder coger fuerzas para dar un gran salto y plantarme en mi blandito colchón.
Vale, lo confieso. Aún tengo miedo, aún sigo pensando que hay alguien escondido debajo de la cama y que cuando, tranquilamente, me dirija a tener felices sueños me sorprenderá cogiéndome el pie y arrastrándome a un agujero negro, vamos, lo nunca visto. Por lo tanto si me apresuro así es para que cuándo el escondido saque el brazo yo ya no estar y así poderlo atrapar con los muelles al caer encima. Estará aplastado, inmóvil, tal vez lo habré dejado sin respiración hasta la madrugada y será al día siguiente que resucitará para preparar la próxima venganza y cómo no, un plan B.
[Quiero ser lo que nunca he sido.]

3 comentaris:
Definitivamente tendrías de plantearte que dormir "acompañada" es mejor que hacerlo sola, igual así el "desconocido" sale de debajo de la cama y te espera encima de ella....
No pateixis, tots i totes tenim les nostres pors, ni que no sempre les expliquem....
Pots jugar a sentir sorolls i dentificar-los!!! :-)
Publica un comentari a l'entrada