Aquella niña que lloraba desolada en el parque consiguió romperme el corazón. Por ese motivo me acerqué y le pregunté el porqué de su llanto. Ella entre sollozos respondió y me contó que se había enamorado de un muchacho al que dos veces contadas un día besó.
Prosiguió detallándome su cara, sus manos, cada parte de su cuerpo... Se centró en el rostro. Describió unos ojos color coca cola muy brillantes, realzados por unas largas pestañas que aún permanecían en su memoria y que hacían, de su mirada, una mirada firme y segura. Aún recordaba a la perfección la boca de fresa y los labios carnosos de aquel niño. Sus dientes, su sonrisa. Todo el conjunto que un día la hizo en enloquecer.
Cuenta que se fundieron en un tierno y apasionado beso de AMOR. Beso que la hacia subir al cielo y endulzarse de un intenso aroma a nube. Esa sensación tan solo con él la podía sentir. Este recuerdo en su mente por siempre permanecerá, porque a quien se ha amado de verdad nunca, nunca se le consigue olvidar.
[An eternal flame..]

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