No sé que me pasa. Estoy vacía por dentro, o al menos eso parece. Hoy no puedo dormir. Estoy nerviosa.
Me encuentro sentada aquí, encima de esta cama blanca, escuchando música. Entonces me tumbo y me relajo y miro al techo y pienso, y recuerdo.
No sé que decir, pero de lo que no tengo duda es de dónde vengo y también a dónde voy, aunque no sepa lo que me depara el futuro. Qué alegrías y qué penas me tiene preparadas... Cuántas risas y cuántas lágrimas esconde. Si equilibrará la balanza o quizás quiera descompensarla. Seguramente sea así, por mi bien, espero que se decante por los buenos momentos, por muchos momentos junto a ellos, junto a mi familia y amigos, en fin, junto a mis seres queridos, pero sin olvidarme a mi misma, a mi persona y también a mi interior, que a menudo es confuso. No sabe a dónde va, es borroso y no se atreve, no se abre. Estado mejillón, pienso. Hay que darle calor, cariño y confianza para descubrir lo que esconde. Aquello que todavía no ha decidido mostrarle al mundo, por inseguridad quizás. De nuevo siente miedo, pero no se detiene, lo afronta sin problema, con la cabeza bien alta y lo mejor, dispuesto a derrotarlo, a deshacerse de él, a darle unas merecidas vacaciones a largo plazo.
Bye, bye. Que te vaya bien. No lo dudes, yo me valdré sola, sin ti.
Tu no sufras por mi.


1 comentari:
Van bé aquestes estones per pensar a soles, a mi em va costar molt descobrir això.
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