"En ciertas ocasiones, somos la pared el uno del otro, a veces tú eres la mía, pero a menudo tengo que ser yo solo la tuya, por la facilidad con la que tú tropiezas y caes. Y en esas ocasiones, Gabriel, a veces me asusto, cuando yo mismo no tengo nada a lo que agarrarme, nada a lo que aferrarme, solo el viento y la luz y el mar abierto, y tú te precipitas, más allá de toda comprensión."
Libro: Mi querido Gabriel.
[Primero eras desnuda incredulidad,
después una relumbrante felicidad.]

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